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sábado, 25 de marzo de 2017

La Semana Santa en Andalucía

Aprovechando la proximidad de la Semana Santa, y dado su carácter cultural, además de religioso, he querido escribir una entrada para hablar brevemente de la celebración de la Semana Santa en Andalucía.

Intentar comprender la Semana Santa de Andalucía requiere conocer muchos factores que a lo largo de la historia han hecho de ella lo que en la actualidad es y sobre todo a sus artífices, los andaluces, que son quienes realmente la llevan a cabo.

El pueblo andaluz es un pueblo que ha surgido de multitud de mezclas culturales. En su suelo han vivido los Íberos, primeros pobladores conocidos, y muchos otros pueblos como Tartesos, Cartagineses, Fenicios, Romanos, Árabes y Cristianos. Diferentes culturas que han dejado en esta región lo mejor de cada una de ellas. En este sentido es importante destacar la tolerancia en la convivencia que hubo entre los pueblos Árabe, Judío y Cristiano durante varios siglos al que se unió el pueblo Gitano.

Junto con lo anteriormente expuesto, la situación geográfica de Andalucía hace que su clima sea agradable y del andaluz una persona abierta y sociable, con la imperiosa necesidad de exteriorizar sus sentimientos y de compartirlos. La forma de entender la vida es diferente y por supuesto la forma de manifestarse ante ella también.

Como resultado de todo lo anterior la Semana Santa Andaluza es diferente. Hablamos de una mezcla perfecta. El ejemplo es la Giralda. ¿Es un alminar musulmán? No. ¿Es una torre cristiana? Tampoco. Los cimientos son romanos, el cuerpo almohade, el campanario es del siglo XVII. La cultura es un elemento vivo y va asimilando nuevas influencias a lo largo del tiempo.

A continuación reseñaré brevemente algunas de las características fundamentales de la Semana Santa Andaluza.

Ante todo es un fenómeno de religiosidad del pueblo católico donde se manifiesta el amor hacia Jesús. Su vida, su muerte y su resurrección. ¿Cómo se hace? Los católicos se agrupan en distintas asociaciones llamadas Hermandades y cada una de ellas va a representar un momento de la vida o muerte de Jesús. Es lo que se conoce como las advocaciones. Por Ejemplo: “Hermandad de Jesús en su entrada triunfal en Jerusalén”.

Los nombres de las distintas Hermandades suelen ser muy largos y recargados, influencia del Barroco que impera también en la calidad artística de sus imágenes religiosas.

Las imágenes se portan a hombros,  pasos o tronos (plataformas de madera tallada y adornadas con flores y velas) que son llevadas a hombros por grupos de Hermanos y recorren durante largas horas las distintas calles de las ciudades y pueblos. Algunos pasos llegan a pesar hasta tres toneladas. Los pasos suelen ir acompañados por hermanos y hermanas de la cofradía, que le preceden. Los hermanos cofrades van vestidos con túnicas y capirotes en la cabeza, de forma puntiaguda y de distintos colores según la Hermandad y son llamados penitentes o nazarenos. Otros hermanos van detrás de la imagen acompañándola como agradecimiento por haber recibido algún favor, para pedir uno o simplemente para acompañar a su Cristo o Virgen de la que es devoto. Algunos van descalzos, cargando cruces de madera, cadenas en sus pies, con sus brazos en posición de cruz, viviendo con su propio sufrimiento el sufrimiento de Jesús. Y lloran con él, a su paso y le rezan y se apiadan de él con fervor.

Las calles, que huelen a primavera y a incienso, se llenan de colorido. Se adornan los balcones, se engalanan las terrazas y las iglesias, ante el paso de los cortejos. Y el pueblo sale en multitud a contemplar el paso de su Señor Jesús y el de la Virgen Dolorosa que casi siempre le acompaña. En muchos pueblos y ciudades, al paso de la imagen, desde los balcones de las casas, le le cantan Saetas. Que según la opinión de algunos es la oración más sentida y mejor cantada de todas y que nos vuelven a transportar a tiempos pasados. Es una catequesis en la calle. Una enseñanza  llevada a la calle y hecha por el pueblo con amor, lo más viva y real posible.

domingo, 19 de febrero de 2017

EL CARNAVAL EN ESPAÑA

    En España, el carnaval se celebra de distintas maneras según la región. Aunque en general la fiesta se vive de la misma manera -la gente se disfraza y se divierte- cada región, o incluso, cada ciudad tiene su toque personal.

    Los carnavales en España son muy diferentes a los de Venecia o Río de Janeiro. Los más conocidos internacionalmente son los carnavales de Cádiz en Andalucía y los de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canarias en las islas Canarias, que todos los años atraen a miles de turistas venidos de todo el mundo para disfrutar de esta fiesta popular. También destaca por su importancia el carnaval de Águilas en la región de Murcia.

    En general, la fiesta suele comenzar con un pregón o discurso de inauguración pronunciado por alguna celebridad local y finaliza el Miércoles de Ceniza con la quema de la sardina, aunque esto puede variar según la localidad.

    El carnaval de Cádiz se centra sobre todo en las chirigotas, los coros y las comparsas. Cada año se celebra en el Teatro Falla un concurso en el que participan distintos autores y agrupaciones. Es por este concurso que el carnaval de Cádiz no se celebra solo el lunes y martes de carnaval como en la mayoría de los lugares, sino que comienza más de un mes antes. Son tradicionales en estas fiestas las “ostionás”, las “pestiñás” y las “erizás”, en las que se degustan, muchas veces de manera gratuita, ostiones, pestiños (un dulce típico navideño) y erizos de mar, respectivamente, ofrecidos por las peñas y asociaciones carnavalescas. Una vez terminado el concurso del Teatro Falla, comienza la fiesta en la calle, en donde podemos ver no solo a las agrupaciones que participaron en el concurso sino también a las llamadas “ilegales” (aquellas que no participaron en el concurso del teatro Falla) que deleitan al público presente con la gracia y originalidad de las letras de sus canciones. El domingo de carnaval se lleva a cabo la tradicional cabalgata, pero eso no es ni mucho menos el final de la fiesta. El siguiente fin de semana sigue “el carnaval chiquito” o “de los jartibles” que no quieren que la fiesta termine y siguen celebrándola una semana después.



    En Santa Cruz de Tenerife y las Palmas de Gran Canaria, el carnaval es totalmente distinto al de Cádiz. Aquí destacan sobre todo los impresionantes trajes que lucen las candidatas durante la gala de elección de la Reina del Carnaval y que pueden pesar hasta 200 kg. También tienen en canarias una expresión musical en las murgas y comparsas. Estas últimas interpretan música y bailes de influencia latinoamericana y sorprenden por sus elaborados disfraces y coreografías. Al igual que en Cádiz, aparte del carnaval “oficial”, también se vive el carnaval en la calle, en donde gente de todas las edades se disfraza y baila al ritmo de la música de las orquestas locales.



    El carnaval de Águilas, en Murcia, declarado en 2015 como fiesta de interés turístico internacional es otro de los carnavales famosos en España. En el carnaval de Águilas existen cuatro personajes representativos: La Musa (que representa al espíritu festivo del carnaval), Doña Cuaresma (que representa lo contrario a La Musa, la abstinencia, el pudor, la seriedad), Don Carnal (reencarnación del Dios Jano) y La Mussona (personaje mitad humano, mitad animal que representa la dualidad del ser humano). También destacan los majestuosos disfraces, sus desfiles y concursos en los que las peñas lucen trajes espectaculares con gran colorido a cuya confección dedican gran parte del año y las fiestas nocturnas en las calles de la ciudad. En Águilas, el carnaval dura dos semanas y termina con la quema de don Carnal después de que haya perdido la batalla contra Doña Cuaresma. Una vez hecha la quema se lanzan fuegos artificiales y se declara iniciado el periodo de cuaresma.



Glosario
Chirigota: Conjunto que en carnaval canta canciones humorísticas.
Comparsa: Grupo de personas que, vestidas de forma similar, frecuentemente con una intención jocosa o sarcástica, participan en una fiesta popular
Coro: Conjunto de personas reunidas para cantar, regocijarse o celebrar algo.
Cuaresma: Para los cristianos, período de cuarenta días antes de la Pascua en el que no se pueden organizar fiestas y  la gente debe abstenerse de comer alimentos grasos, incluida la carne.
Jartible: en el habla de Cádiz, persona que no se cansa, pesado o cansino hasta la extenuación.
Murga: grupo de músicos callejeros que interpretan canciones satíricas en los carnavales.
Peña: Grupo de personas que participan conjuntamente en fiestas populares o en actividades diversas. También grupo de amigos o camaradas.


jueves, 26 de enero de 2017

COMO DECLARARSE INOCENTE USANDO EL IDIOMA

     En el idioma español es muy fácil evadir la responsabilidad de un hecho, o al menos, minimizar nuestra culpabilidad en relación con el mismo; basta con cambiar la estructura de la frase y como por arte de magia toda responsabilidad desaparece, aunque también podemos llegar a declararnos culpables pero sin premeditación. Veamos algunos ejemplos:

1.- Perdí la cartera. En esta frase estoy asumiendo que he perdido la cartera por un descuido y por tanto es mi culpa.
 Se me perdió la cartera. Aquí hay un pequeño matiz en relación con la frase anterior. Es obvio que la cartera ha desaparecido pero no soy el culpable, ha ocurrido sin que yo lo quisiera o tuviera culpa en ello y por tanto descargo parte de la culpa en un hecho fortuito o la mala fortuna.
 Se perdió la cartera. Aquí ya declaro que no he tenido nada que ver, la cartera se perdió sola, no soy culpable ni por acción ni por descuido. Vamos que no ha sido culpa mía.

Veamos otros ejemplos:

2.- Rompí una copa (soy el culpable).
 Se me rompió una copa (ha sido un accidente, ha sido sin querer).
 Se rompió una copa (no he tenido nada que ver. Se cayó sola, el viento la tiró o quizá el perro -donde hay niños sobre todo si aún no saben hablar y perros siempre los pobres reciben las culpas-).

3.- Estaba cocinando y quemé una sartén (mea culpa)
 Estaba cocinando y se me quemó una sartén (no fue mi intención. Algo me entretuvo y no me di cuenta).
Estaba cocinando y se quemó una sartén. (no he sido yo, me distancio del hecho. Quizá la cocina está estropeada y quema las sartenes).

4.- Derramé un poco de refresco en el suelo que acabas de limpiar (he sido yo, si me riñes me lo merezco por patoso).
Se me derramó un poco de refresco en el suelo que acabas de limpiar (ha sido sin querer, me tropecé con algo).
Se derramó un poco de refresco en el suelo que acabas de limpiar (ha sido un hecho fortuito, nadie tiene la culpa, no me riñas).

     Ya sabéis, cuando queráis declararos inocentes de un hecho, solo tenéis que usar el lenguaje de manera adecuada y distanciaros del hecho haciendo la frase impersonal. Claro, que si además de distanciaros del mismo, ponéis cara de pena, seréis más convincentes. Jajajaja.
Hasta la próxima

domingo, 18 de diciembre de 2016

MONTAR UN POLLO

Tomado de: Sánchez y Guerrier. 2014. Ver referencias
    La idea de escribir esta entrada surgió hace unos días cuando mi hija mayor me contaba que había ido al médico con los niños. El mayor, que tiene solo dos años, estaba un poco resfriado y, como todos los niños a esa edad cuando no se sienten bien, él solo quería estar pegado a su madre y recibir toda su atención. Cuando le pregunté a mi hija qué le había dicho el médico me comentó: “no me enteré bien de lo que me dijo porque el niño montó un pollo en el consultorio”.

    Cualquiera que oiga esta expresión sin ser español (y digo sin ser español porque para los latinoamericanos de habla castellana tampoco tendría mucho sentido) podría pensar que la persona que monta el pollo está en la cocina intentado guisar un pollo o hacer una sopa de pollo, o como en la ilustración, intentando armar un pollo de juguete siguiendo un dibujo con las instrucciones, lo cual según el contexto podría ser una interpretación válida.

    Si bien es cierto que la palabra “pollo” tiene como definición principal la de “cría de un ave y en especial de la gallina” o “gallo o gallina joven”, otra de las definiciones de pollo que recoge el diccionario de la RAE es “lio, escándalo” por lo que montar un pollo también significa “montar un escándalo”.

    El origen de la locución “montar un pollo”  parece provenir de la palabra “poyo” (del latín “podium”), un banco de piedra que, arrimado a la pared, acostumbra colocarse junto a la puerta o las ventanas de las casas de los pueblos. Se denominaba de esta manera en el siglo XIX al podio o pedestal del que se valían algunos oradores en las plazas concurridas para pronunciar discursos. La persona que iba a dar el discurso “montaba su pódium” y se subía al mismo para estar en una posición más visible al público que le escuchaba. Como los discursos frecuentemente eran sobre política, y los oradores atacaban a los del partido contrario, normalmente terminaban en encendidas discusiones y polémicas e incluso en peleas. De ahí que “montar un pollo” fuera asociándose con la idea de “montar un escándalo o una pelea”.

    Así, no es extraño escuchar cosas como:
-          El jefe me montó un  pollo por llegar tarde.
-          Mis padres montaron un pollo delante de mis amigos por no haber avisado que llegaría tarde.
-          En la esquina de mi casa se montó un pollo anoche.
-          Después de la intervención del último orador, se montó un pollo en el auditorio.

Referencias:
Sánchez, D. y H. Guerrier. 2014. Con dos huevos. 4ª edición. Ed. Astiberri.
http://www.fundeu.es/consulta/se-monto-un-poyo-13098/

domingo, 20 de noviembre de 2016

SENTARSE A LA MESA O SENTARSE EN LA MESA


http://ecnazareno.blogspot.com.es
Hace unos días corregí un texto en español escrito por un amigo francés. Él había escrito: Nos  sentamos  a  una  mesa  a  platicar (¡mi amigo habla español con acento mexicano!); y entre mis correcciones le sugerí escribir:  Nos sentamos en una mesa a platicar. Sorprendido por mi corrección me preguntó que por qué había cambiado la preposición a por en y que él pensaba que "sentarse en una mesa" significaba sentarse encima de una mesa.

http://cocinaiarte.blogspot.com.es/2012/10/bien-sentada.html
Si bien es cierto que en sentido estricto sentarse en una mesa significa sentarse encima de la misma, esta construcción es equivalente a sentarse frente a una mesa. De hecho, si usamos los artículos indeterminados un o una p.ej. “sentarse a una mesa” suena mal a oídos de un hispanohablante (¡o al menos a los míos!), no así si usamos el artículo determinado la -sentarse a la mesa- lo cual suena perfectamente normal. Y precisamente fue esto lo que me llevó a corregir la frase de mi amigo.  

Veamos lo que dice la RAE al respecto en el diccionario panhispánico de dudas:
“Aunque, en sentido recto, sentarse en la mesa significa ‘acomodarse encima de ella’, esta expresión funciona también como equivalente de sentarse a la mesa, locución fija que significa ‘sentarse frente a una mesa para comer, negociar, etc.’; así, son perfectamente correctos ejemplos como los siguientes: «Andrés regresó a sentarse en la mesa que compartíamos con los consuegros» (Mastretta Vida [Méx. 1990]); «De nuevo se volverán a sentar en la mesa de negociaciones empresarios y trabajadores» (País [Esp.] 31.8.77). Es más, cuando el sustantivo mesa lleva elementos especificativos lo normal es usar la preposición en: Se sentó en la mesa del fondo y pidió el menú; Para desayunar me siento siempre en la mesa que está junto a la ventana, etc.”

    Pero, si lo que queremos decir es precisamente que nos sentamos encima de la mesa ¿Cómo podemos decirlo sin que se preste a confusión? Pues es muy sencillo: Si el contexto es claro, podríamos decir "nos sentamos en la mesa". Si el contexto no está muy claro podríamos ser más precisos y decir "nos sentamos encima de la mesa". En este último caso no es posible otra interpretación. El perro de la foto parece que está cómodo sentado encima de la mesa, aunque quizá a su dueño no le haga mucha gracia.

Referencias: